El crecimiento y desarrollo de un país, siempre va de la mano con la innovación y la tecnología, pero cuando hay una pobre educación y a la vez una desnutrición en sus habitantes, es cuando empiezan las barreras para el desarrollo de un país.
Los grandes problemas se deben solucionar muy inteligentemente y para eso se necesita personas capacitadas y con mucho conocimiento sobre una materia especifica.
Muchos países tercermundistas se ven afectados por esta realidad, los niños tienen las cosas muy difíciles por dos factores: la pobrísima calidad de educación y la desnutrición crónica que limita su capacidad de aprendizaje para siempre. Miles de veces hemos escuchado esta frase “El futuro de un país son los niños” pero si estos niños no responden a las expectativas de un mundo competitivo, ¿Qué pasara con estos países?
Tal vez la mejor manera de evitar o seguir, en muchos casos, con un futuro inseguro es tomando medidas radicales e invirtiendo por una mejor alimentación, educación y salud.


Fecha: 22 de enero de 2010
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