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¿Mente abierta o suerte?

La costumbre de hacer todo siempre igual es perjudicial para la salud económica, además impide probar nuevos modos de hacer dinero.

Las personas tienden a buscar estabilidad en sus vidas y generalmente se sienten cómodas cuando la alcanzan, ignorando que también en ella hay peligros ocultos. Permanecer demasiado tiempo en la zona de comodidad hace que la disposición al cambio se adormezca y que la mente se cierre. Cada tanto aparecen nuevas oportunidades, nuevos negocios y nuevas formas de hacer dinero que conforman fuentes de ingresos reales, sin embargo el apego a lo ya conocido, a lo seguro y la constante desconfianza frente a los caminos desconocidos, hacen que sólo muy pocos estén dispuestos a correr riesgos.

Esos pocos suelen ser personas de mente abierta. Quienes tienen el hábito de innovar, de tomar nuevas rutas para llegar a los sitios acostumbrados encuentran métodos nuevos y, en ocasiones, más efectivos a los ya conocidos porque su mente abierta les da el valor suficiente para encontrarse con el éxito. Esta disposición para correr riesgos es lo que muchos llaman suerte.

Migración Laboral

Las crisis económicas afectan a todas las áreas de productos y servicios, pero no por igual. Cuando se pierde el empleo y se hace muy difícil encontrar otro, en el mismo sector o cumpliendo las mismas funciones que se tenían en el anterior, es buen momento para considerar un cambio.

Pareciera que en la naturaleza humana está grabada la resistencia al cambio, sin embargo la habilidad que muestran muchas personas para adaptarse a las condiciones cambiantes contradice esa apreciación. En épocas difíciles aparecen individuos capaces de innovar, de cambiar al ritmo de las circunstancias, incluso existen algunos más que se adelantan a los cambios y se preparan para ellos.

Pocos tienen la habilidad para oler una crisis antes de que aparezca, pero la mayoría tiene la capacidad de sobreponerse a las adversidades, por ello cuando el ambiente familiar y conocido se convierte en un espacio hostil, complejo y escaso, lo inteligente es dirigirse a esos lugares en donde las condiciones son más abundantes o prometedoras, por ejemplo otro sector de la economía, aunque eso implique aprender conocimientos nuevos.

La tranquilidad es buena consejera

Las emociones son estados internos en constante cambio. A veces la alegría es tal que alcanza las lágrimas y otras la frustración es tanta que la alternativa de desaparecer, de alcanzar la invisibilidad suena muy atractiva. Cuando se experimentan emociones extremas la capacidad de razonamiento se ve alterada, por lo que no es recomendable tomar decisiones importantes en esas ocasiones. Para decidir el rumbo, como para muchas otras actividades, lo mejor es el balance, mismo que suele ser esquivo.

Las personas suelen creer que la tranquilidad es igual a aburrimiento, pero en realidad es ese estado mental en el que las necesidades y los deseos se calman, casi hasta alcanzar el punto de la ausencia. La tranquilidad es el mejor momento para decidir cambios, para elegir caminos e incluso para comenzar un negocio. Si bien el licor es capaz de modificar el raciocinio las emociones fuertes también lo son, así que ante la necesidad de hacer cambios importantes es mejor esperar un claro de paz para elegir lo más adecuado. Aquellas elecciones que se hacen bajo la influencia de fenómenos esporádicos, tanto internos como externos, corren el riesgo de no ajustarse a las necesidades reales.

Lo mejor para el final

En psicología existe un área llamada economía conductual. En palabras sencillas se trata de motivar a las personas con actividades que de por sí les agradan. Una forma fácil de aplicar este principio es hacer una lista de las tareas que deben cumplirse, luego se clasifican desde la más agradable hasta la menos agradable, para luego comenzar a trabajar en ellas teniendo como punto de partida la más rechazada. Lo que se busca con este procedimiento es distribuir más eficientemente el tiempo, ya que el efecto logrado es terminar todos los compromisos que siempre se aplazan, para al final pasar a las funciones que realmente se quiere desarrollar, con la satisfacción de que una vez terminadas no quedará nada más por hacer.

Si bien este método no es útil para proyectos grandes, sí puede usarse en ellos al dividirlos en etapas. Muy seguramente logrará días más productivos y mayor satisfacción con el trabajo diario.

Oriéntalo a su profesión

Los temores que podrían mostrar los adolescentes al escoger una profesión podrían ser una tensión constante,  y lo podrían estar causando los propios padres. No debes considerar a tus hijos como inmaduros si en caso se inclinan por varias carreras, tienes que analizar que a la edad en que se encuentran aún  están en evolución y así que es muy normal ese tipo de intereses que tal vez tienen por varias carreras y hasta quizás una distinta de la otra.

Para que el adolescente pueda seguir el camino adecuado y que lo lleve al triunfo es necesario que tu como padre asumas el rol de ser su guía, no lo debes de dejar a la deriva en este momento tan importante que es el de escoger su vocación, tu participación debe ser orientada a lo que mas le conviene a tu hijo, pero sin imponerte en las decisiones que tenga.
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