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5 razones para aprender inglés

Inventar excusas parece ser un pasatiempo para mucha gente, nada para ellos como preguntarles ¿por qué no aprendes inglés? para que pongan a trabajar su imaginación.

Haré el ejercicio a la inversa, daré cinco razones por las que aprender inglés es una excelente idea:
1- Independencia de otros. Si aprendes inglés podrás tomar más decisiones por tu cuenta, porque el conocimiento de otros estará más cerca de ti.

2- Aprovechar mejor el tiempo. Mientras esperas una traducción pierdes tiempo que podrías usas para actividades productivas directamente relacionadas con tu trabajo o negocio, porque a veces debes detenerte hasta que otro te dice lo que necesitas.

3- Aprovechar mejor el dinero. No sólo debes esperar las traducciones, también debes pagar por ellas, más si son urgentes. Si supieras inglés accederías antes a la información, lo que lleva a la razón cuatro.

4- Tener acceso a información actualizada. Desde que una investigación es publicada hasta que aparece en un libro pasa algún tiempo, más aún desde que este se publica y se comienza a vender una versión en español. Entretanto quien sabe inglés ya encontró el informe de la investigación y comenzó a aplicar sus recomendaciones.

5- Ampliar tu criterio. El idioma es una de las expresiones culturales de un pueblo, comprenderlo es acercarse a el, a su pensamiento y ese es el comienzo de una mejor relación laboral y/o de negocios, presente o futura.

Ahora ¿quieres seguir inventando excusas?

Las quejas no son una fuente de dinero

Algunas personas creen que quejarse con frecuencia, en voz alta y con todos los que conocen es una forma de ganar dinero, incluso tienen temas favoritos que repiten cada tanto, como si ese comportamiento les fuera a resolver los problemas. Mejor que coleccionar quejas e inventar nuevas ideas es tomar decisiones y llevarlas a cabo. Si es claro que el trabajo que tienes no te gusta, comienza a buscar uno nuevo o inventa un negocio que en el mediano o largo plazo te permita renunciar.
Si gastas mucho en ropa que luego no usas, cancela una tarjeta de crédito o sal a la calle sin la que tienes para evitar las compras impulsivas e innecesarias. Las quejas a veces sirven para hacer conversación, otras para liberar energía mientras se habla, pero si se convierten en un elemento permanente de tu forma de ser sólo ayudarás a que el círculo vicioso de meterte en problemas – quejarte de ellos – no hacer nada – meterte en problemas, siempre esté presente. Para variar no te quejes todo el tiempo, actúa, aunque sea de vez en cuando.

Alegrías Baratas

A diario se escucha hablar de pasión y diversión. Se cree que sólo quien tiene la capacidad de ir a un parque de diversiones, a un bar, a la discoteca de moda o al nuevo estreno de cine la pasa realmente bien, entretanto se olvidan los placeres sencillos. Poco a poco la idea de permanecer en casa, de ver una vieja película o jugar un juego de mesa en familia se ha comenzado a asociar con la pobreza y el aburrimiento. En el afán colectivo de parecer lo mejor, de demostrar que se está a la moda y que nunca se está atrás de alguien más, muchos gastan pequeñas fortunas con el propósito de mantener el estilo de vida que creen es el mejor.

Seguir el ritmo frenético de gastos que imponen las tendencias gastronómicas, de ropa y entretenimiento es bastante complejo, especialmente para quienes no tienen entradas económicas estables o no ganan tanto como los “ricos y famosos”, por lo que es buena idea cuestionar si la diversión, si la felicidad dependen realmente de la cantidad de dinero que se destina a una salida de fin de semana. Existen emociones calmadas y baratas, alegrías simples que se pueden disfrutar sin grandes presupuestos, permaneciendo en casa y realizando actividades sencillas, que recuerdan la capacidad increíble que tienen los niños para divertirse con flores y rocas.

Lo mejor para el final

En psicología existe un área llamada economía conductual. En palabras sencillas se trata de motivar a las personas con actividades que de por sí les agradan. Una forma fácil de aplicar este principio es hacer una lista de las tareas que deben cumplirse, luego se clasifican desde la más agradable hasta la menos agradable, para luego comenzar a trabajar en ellas teniendo como punto de partida la más rechazada. Lo que se busca con este procedimiento es distribuir más eficientemente el tiempo, ya que el efecto logrado es terminar todos los compromisos que siempre se aplazan, para al final pasar a las funciones que realmente se quiere desarrollar, con la satisfacción de que una vez terminadas no quedará nada más por hacer.

Si bien este método no es útil para proyectos grandes, sí puede usarse en ellos al dividirlos en etapas. Muy seguramente logrará días más productivos y mayor satisfacción con el trabajo diario.

Trabajo duro no es suerte

Muchas personas creen que lograr un buen trabajo, estable o muy bien remunerado, es un asunto de suerte y no una consecuencia de la dedicación y constancia en la carrera profesional, por lo que recorren el mundo preocupados por los artículos que les servirán para mejorar su suerte, en lugar de ocuparse de ganar la experiencia laboral que necesitan para obtener los empleos que desean. Cuando una persona es contratada para desempeñar una labor específica ha alcanzado un objetivo. La organización que la ha llamado para que trabaje en ella, ha decidido que su perfil es el más adecuado para cubrir la posición que tenía vacante, que entre todos los candidatos que hicieron parte del proceso de selección era ella la que cumplía con la mayoría de los requisitos y aptitudes que se buscaban para que, con su trabajo, contribuya al buen funcionamiento de la empresa. Seguro la pata de conejo que tenía en uno de sus bolsillos cuando fue entrevistado no fue la causa de su contratación.

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