Cómo hacer una entrevista de trabajo

Por fin sonó el teléfono y te convocaron para esa entrevista de empleo que tanto ansiabas. Es casi el último paso antes de firmar el contrato y empezar a trabajar, pero también puede enterrar todas las opciones del candidato si no es capaz de completar una buena entrevistas. Por eso es importante saber cómo afrontar una entrevista de trabajo, las diferentes partes que tiene el encuentro, qué se tratará en cada uno de ellos y por dónde irán las preguntas que nos hará el entrevistador.

Las partes de la entrevista de trabajo

La estructura de la entrevista de trabajo suele ser siempre la misma: saludo e introducción, el desarrollo de la entrevista en sí y el cierre o despedida. Cada una de estas partes de la entrevista tiene sus propios apartados, e incluso nos encontramos quien hace diferencias entre los saludos y la introducción o entre cierre y despedida. En cualquier caso, debes tener claro que por muy distendida que parezca la conversación los entrevistadores te están analizando en todo momento, así que nunca pierdas la formalidad ni el tono de la entrevista de trabajo.

Lógicamente, la primera de las partes en una entrevista de trabajo son los saludos protocolarios entre el candidato y el entrevistador o entrevistadores. Recuerda que la primera impresión es muy importante, así que muéstrate seguro a la hora de estrecharle la mano a tus interlocutores. Muéstrate natural, siempre dentro de la formalidad que exigen este tipo de entrevistas, y procura no parecer nervioso. La introducción puede ser general, para tranquilizar al entrevistador -y que baje la guardia-. En este punto puede que nos explique cómo será la entrevista.

Tras este trámite inicial llegamos a la entrevista en sí. Luego veremos el tipo de preguntas que nos harán en la entrevista de empleo, pero es importante que contestes siempre de forma natural y, no lo olvides, diciendo siempre la verdad. Nos preguntarán por nuestra formación y experiencia, pero también por cómo nos podemos ajustar a lo que busca la empresa, por nuestras motivaciones o por la propia empresa. El objetivo es tanto descubrir si eres el candidato ideal para el puesto como si de verdad estás motivado para trabajar en la empresa.

como hacer una entrevista

Una vez finalizada la entrevista, llega el momento del cierre. Es el momento de que preguntes si tienes alguna duda, algo que las empresas interpretan como un síntoma de motivación. Preguntar no es algo que te pueda perjudicar, siempre que sea una pregunta coherente y no toques cuestiones como el sueldo o las vacaciones. Cuando os vayáis a despedir, el entrevistador te explicará cuanto tardarán en darte una respuesta -nunca lo preguntes- o en convocarte para una nueva entrevista o fase del proceso de selección, si este no se acaba con esa entrevista.

Las preguntas en la entrevista de empleo

Por norma general, las preguntas en una entrevista de trabajo giran sobre tres ejes temáticos: los datos personales del candidato, su formación y su experiencia. En los prolegómenos es fácil que nos pregunten por nuestros datos personales, y hay que saber jugar con ellos. Por ejemplo, la edad puede ser símbolo de experiencia o de ganas por hacerlo bien, el hecho de tener hijos nos permite poner de manifiesto nuestra capacidad de planificación y organización para conciliar vida laboral y profesional, la soltería es símbolo de disponibilidad y autonomía…

A continuación nos preguntarán por la formación. Fechas de inicio y final, contenidos, motivación para estudiar, calificaciones, satisfacción… aunque es importante, no lo es tanto como las preguntas sobre nuestra experiencia profesional. Por una parte están las preguntas que se pueden contrastar en el currículum (duración, cargo, funciones) y por otra parte nos encontramos con cuestiones mucho más delicadas como la satisfacción con nuestro antigua jefe o con el empleo en sí, relaciones laborales, por qué hemos cambiado de empleo -o queremos cambiar-, etc.

Es muy importante no hablar mal de antiguos compañeros o jefes, ya que el reclutador entenderá que también puedes criticar a su empresa si en el futuro sales de ella. Es mejor hablar de la búsqueda de nuevos objetivos, estabilidad, etc. En este punto también nos preguntarán por nuestra motivación y objetivos de cara al futuro. Una vez más, la sinceridad será nuestro mejor aliado aunque nunca diremos que nos interesa el empleo por cuestiones como el sueldo.