No es fracaso, es cansancio

Revisar constantemente los estados emocionales internos es una práctica valiosa para aumentar el sentido de auto-realización. Con frecuencia se cree que la sensación presente al final de un día de trabajo, cuando el cuerpo duele, tiene poca energía y sólo quiere huir al movimiento es un indicio de algo peor, una enfermedad, mental o física. Quienes no se conocen, quienes están más conscientes de lo que ocurre a su alrededor que de lo que pasa en su interior, pueden en un primer momento ignorar estas señales naturales, que comunican cansancio, al punto que esperan hasta que su organismo se rinde por completo para obligarlos a descansar.

No se trata de jugar a ser superhéroes, sino de recordar que los humanos pueden completar tareas maravillosas, pero para ello necesitan dormir, comer y disfrutar del tiempo libre. Reconocer que el cuerpo tiene necesidades, que no se puede trabajar como una máquina y que se trabaja mejor luego de una buena noche de sueño, es un hecho que muchos niegan, pero a fuerza de ignorarlo no desaparecerá. Sentir que el cuerpo se rinde, que el cuerpo necesita más que actividad no es sinónimo de debilidad, es su naturaleza, que debe ser respetada para mantener la salud y un buen desempeño tanto laboral, como social y personal.

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