Trabajo duro no es suerte

Muchas personas creen que lograr un buen trabajo, estable o muy bien remunerado, es un asunto de suerte y no una consecuencia de la dedicación y constancia en la carrera profesional, por lo que recorren el mundo preocupados por los artículos que les servirán para mejorar su suerte, en lugar de ocuparse de ganar la experiencia laboral que necesitan para obtener los empleos que desean. Cuando una persona es contratada para desempeñar una labor específica ha alcanzado un objetivo. La organización que la ha llamado para que trabaje en ella, ha decidido que su perfil es el más adecuado para cubrir la posición que tenía vacante, que entre todos los candidatos que hicieron parte del proceso de selección era ella la que cumplía con la mayoría de los requisitos y aptitudes que se buscaban para que, con su trabajo, contribuya al buen funcionamiento de la empresa. Seguro la pata de conejo que tenía en uno de sus bolsillos cuando fue entrevistado no fue la causa de su contratación.

El proceso de selección para cubrir un cargo vacante sigue, en prácticamente todos los casos, los principios de la lógica, por lo que un nuevo empleado adquiere esa calidad por la competencia que es capaz de demostrar durante la evaluación que se hace de los aspirantes, no por la efectividad de su sistema de creencias. Claro que existen los golpes de suerte, como el no poder ir de vacaciones con la familia porque es necesario quedarse a resolver asuntos domésticos, para luego estar disponible para asistir a una entrevista de trabajo que resulta en una contratación exitosa, pero no todo se puede dejar en manos del azar. También es necesario cultivar aptitudes que resulten atractivas a los empleadores.

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